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Colibríes: Los huéspedes inesperados de Casa 723

Colibríes: Los huéspedes inesperados de Casa 723

En Casa 723 nos esmeramos por crear espacios agradables y tranquilos. Pero nunca imaginamos que recibiríamos estos huéspedes inesperados: los colibríes.

Todo empezó con la enredadera de nuestro jardín, donde empezaron a acudir estas diminutas aves a alimentarse del néctar de sus flores. Eso nos motivó para colocar algunos comederos especiales para ellas.

Ahora, los colibríes revolotean entre las plantas y en torno a los comederos agitando velozmente sus alas y produciendo su característico ruidito.

No solo eso. Empezaron a anidar en los espacios abiertos de nuestra casa de huéspedes: en árboles y en los faroles. Nos hemos convertido, sin proponérnoslo, en la “casa de los colibríes”.

Como ellos nos eligieron, por la paz y armonía que aquí encontraron, decidimos hacerlos nuestras mascotas oficiales, incorporándolas a nuestro logotipo y a nuestras publicaciones en redes sociales.

Aves mensajeras

A los colibríes se les atribuye un significado poderoso. Se dice que son un símbolo de purificación, ligado por nuestros ancestros aztecas a Quetzalcóatl y que transmiten mensajes espirituales.

Entre todos esos mensajes, nosotros pensamos que los colibríes llegaron a Casa 723 a recordarnos que, así como ellos viajan desde Centroamérica a Norteamérica en sus migraciones en busca de una meta, nosotros debemos perseverar en seguir nuestros sueños, sin importar la distancia ni los obstáculos.

Además, su pequeñez y el dinamismo de su vuelo nos transmite laboriosidad y alegría, y nos motivan a encontrar la belleza en los aspectos más diminutos de la vida.

Los colibríes son reflejo de la vida, que se agita y cambia en un continuo que nos encamina a nuevas metas. Son demostraciones de la naturaleza recordándonos que pongamos atención a lo que nos rodea. Son ejemplo viviente del empeño y energía que debemos aplicar a nuestras tareas.

Este ánimo positivo es el que buscamos proyectar en Casa 723 y contagiarlo a nuestros huéspedes, y creemos que la llegada de los colibríes es un excelente augurio.